Las culturas antiguas tenían particular respeto y dedicación a la astronomía y de manera especial al Sol, a cuyo estudio y ofrenda dedicaron gran cantidad de sus templos. Por ello se les daba a los solsticios especial atención, puesto que son precisamente los momentos del año cuando el sol llega a sus puntos más lejanos de oscilación entre el Sur y el Norte, en junio (Cáncer) y diciembre (Capricornio) ; es decir, en el momento que en el Astro Rey tiene su máxima declinación meridional (al sur) o septentrional (al norte), aparentando detenerse (de ahí el termino latino Sol – Stitium) para iniciar su camino pendular de regreso hacia el otro extremo. Este fenómeno donde por tres a cuatro días pareciera que el sol está quieto, para luego comenzar el nuevo ciclo, es lo que llamó la atención a los antiguos hombres.
Este fenómeno (solsticio de verano para el hemisferio sur) comienza entre el 21 y 22 de diciembre y termina entre el 23 y 24 de diciembre. Es decir el sol comienza a “moverse” a partir del 25 de






